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La vieja extrañeza
Fueron dos meses de remanso ascéticoe incertidumbre transatlánticaen las que los privilegiadosconstruimos un mundo cerradode gimnasia, lectura, esperanza,unas producciones de sinceridad barata,y mucha alegría superflua, estéril, y gritonaque salía a borbotones desde el manantialde las pantallas a las que nos asomamospara comprobar cuánto de felices son los otros,entre tanto lo normal se hace nuevoo se

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Recelo del siempre
La casa no tiene puertasla casa no tiene ventanasla casa se aleja quince minutosla rodean ecos ignorantes,hacia dónde mires calles sin desenlaceingeridas por vehículos de guerra,la gente escondida caminano tiene dientes, ni labiosni pómulos, solo ojos de lástimay yo con ganas de aportar jerigonzasa las almas quietas y difusasque se asoman a las no-ventanasque flotan,

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Injusticia, médula de la vieja y la nueva normalidad.
Por favor, es una súplica sobre todo lanzada hacia mí, intentemos no volver a ninguna normalidad, tampoco pongamos el empeño en caminar a una nueva normalidad. No normalicemos el machismo que existía antes, que sigue existiendo ahora intensificando sus consecuencias, ni la xenofobia, que en el caso de la mujer se suma a lo anterior,

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Dijimos que saldríamos mejores.
Fuisteis de casas con las puertas lacadasy las dejasteis secar al sol como sencillas ventanashasta que su translucida emoción viajóal sótano de luz halógena y sombríos remiendos,allí desde que os cambió la nochedespiertan las puertas ya ajadasapiladas sin la bendición de una bombilla,todo son huecos, huecos y pesteel viento entra desde todos los flancosy sale

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La ciudad de los quince minutos
Este verano cuando se detenga el mundoen la ciudad de los quince minutoscuando lo de lejos es un demente avernoen el que campa la insolidaridady el déficit por el bien común,volverán las paredes a acercarsey los coches a enseñar sus huesosaparcados en el suspiro limpio,las mentes a divagar y construir alcantarillascon la tonterías y los
