Injusticia, médula de la vieja y la nueva normalidad.

Por favor, es una súplica sobre todo lanzada hacia mí, intentemos no volver a ninguna normalidad, tampoco pongamos el empeño en caminar a una nueva normalidad. No normalicemos el machismo que existía antes, que sigue existiendo ahora intensificando sus consecuencias, ni la xenofobia, que en el caso de la mujer se suma a lo anterior, ni la pobreza que también debemos sumar, ni a la explotación del trabajador al que se le ofrece hoy una peculiar lucha de clases, los de abajo compiten con lo de abajo, y los de arriba con los de arriba. Las luchas de clases de los de abajo están configuradas y estipuladas como subastas a la baja. Mientras las luchas de los de arriba son compadreos de depredadores rifándose las presas. Vayamos sumando capas opresoras sobre las espaldas de ser mujer.
No caminemos a la normalidad, por favor, ninguna de las que han existido han servido para equiparar oportunidades. Hagamos o empecemos al menos a hacer las cosas de manera diferente, la sociedad se basa en el consumismo, cualquiera que se te ocurra, de cosas, de personas(mujeres), de paisajes, de drogas (no eliminemos de esta palabra el alcohol ni el tabaco) …, desde la supuesta democracia estadounidense, al supuesto comunismo de la dictadura hipercapitalista de China. Y si queremos más de lo mismo pues llamémosle sin ambages nueva normalidad, que es la vieja con mascarillas y geles hidroalcohólicos. Pero si no, eliminemos de los diccionarios esta palabra por falta de uso, nada debería verse normal, todos es cuestionable, mejorable. Y el consumismo, base de los males, disfrazado de necesario, es bastante discutible, al menos pongámonos a pensar si existen caminos alternativos.
Mientras haya personas que se quedan atrás, mientras existan personas que sufren y mueren por enfermedades curables, mientras personas no tenga el acceso a los avances reales, no al poseer, si no a las que mejoran su calidad de vida, no usemos la lata de barniz llamada normalidad, para no advertir escondiendo entre sucesivas pátinas la sociedad real.
Es muy optimista y osado, dos rasgos que no me identifican, pedir que no volvamos ni andemos hacia ninguna normalidad, pero lo siento así, no puedo escuchar más la palabra normalidad usada sin alternativa, y sobre todo para huir de la realidad. Sé que nadie tiene porque hacerme caso, no soy ningún referente, a nadie, o a poquísimos les interesa lo que yo piense, ni lo que diga, son desahogos de quien observa el mundo, y le importa, y mucho, y le importa mucho más el sufrimiento, la opresión y la injusticia, y poco puede hacer sino intentar influenciar el ínfimo circulo que le rodea, y acercarse a su ideal de construir un camino de coherencia.
La normalidad ha sido encumbrada y adjetivada con la palabra bueno, y la nueva normalidad tendrá el apellido aceptable, y con ella seguirá la educación adocenada y casi extinta en planes que enaltecen el aborregamiento practico, olvidando el espíritu crítico y reflexivo que edificaría sociedades más libres. Construiremos una nueva normalidad para seguir depredado la naturaleza hasta dejarla extinta, y después paliaremos los problemas que afectaran a los de siempre con limosnas en el mejor de los casos. Usaremos la normalidad para que las mujeres se queden en casa cuidando de los niños que no están en la escuela, perdiendo sus trabajos, o la oportunidad de ascender en ellos. Haremos una normalidad a la medida de los constructores, que ya se frotan las manos, de los explotadores que se aprovecharan de la necesidad mil veces aumentada por la pandemia…
No me gusta, como se habrá comprobado, la normalidad, nos adocena, nos disuelve el espíritu crítico, nos impide movernos, nos aburre, nos tranquiliza con sus drogas legales e ilegales pero permitidas, nos entretiene con ofertas de mantenernos los ojos pegados mientras a nuestro alrededor ocurre el mundo, nos consume con una fuerza directamente proporcional al consumo que nos podamos permitir, nos encamina, nos coloca el guion y el roll asignado cuando damos el primer sollozo al nacer. A veces me pregunto cada cuánto hay que indagar entre lo que se esconde y solo vemos de una manera, y no es un tiempo determinado, pero si no lo haces al menos una vez al día es que el mundo te está durmiendo con su marea y corres peligro, ¡bracea!, me digo, que cada cual haga lo que quiera, ¡bracea y sumérgete!, el fondo es rico, ¡remuévelo!, observaras que la vida que escondía la arena inerte es mayor a la que flotaba en la superficie, ¡bracea y agita!, no construyas ninguna nueva normalidad, ni te lo plantees.

2 respuestas a “Injusticia, médula de la vieja y la nueva normalidad.”

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