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Las mil y una noches.
Yo, como escritor esteta alejado de buscar tesoros soy un lector que anhela salvarse, como Scherehezade, relatando hasta construir el libro que no encontró en anaqueles, regalárselo al tiempo buscando, esperando su indulto, encontrar la perfección y no hallarla, componer una historia para quien no la merezca siguiendo la cosecha del insulto y la indiferencia,

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Luego, homenajes.
Por propia iniciativa me hundí en la sociedad infantil apegada a su drogadicción, pero mi claustrofobia a lugares cerrados mi desasosiego a lugares abiertos construyeron un imaginario difícil de concluir, nunca conseguí integrarme en esta construcción . Me senté en mi roca a perpetrar preguntas: ¿Cuántas personas somos capaces por pura avaricia de sentimientos tan

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Moleengendro. (Dedicado al edificio mole que sustituyó en mi ciudad Almería a la obra curiosa y única del Toblerone)
Dormidos en el lenguaje como analco Rescindido su contrato con el puente Escondidos bajo las sábanas cuando te desmontan un Toblerone Para erigir la sombra sobre un parque del moleengendro solicitas y enmarcas el abismo Acaricias a Morfeo como un anaquel de vacuos Dinero embolsado en los cementocara Enjambre construido sin remisión Aquella contracción única

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Aislar el patógeno.
Cuando una multitud se constituye la propia aglomeración causa mortandad, del mismo modo los gérmenes de la necedad se desarrollan con efectos incalculables, si se lograran aislar en un laboratorio y consiguiéramos la reflexión personal, intransferible hecha con moléculas de cordura con gramos de acuerdos, y respeto al prójimo, la colectividad habría sido el mayor

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Qué bien mienten
La guerra se hace a veces para no rascarse la espalda otras para olvidar la acumulación de pelusas en el ombligo o para no limpiar las ventanas sucias que aminoran la realidad de la rúa o para abandonar a un lado que la naturaleza llora y grita con rabia o para no aceptar la propia
