Las mil y una noches.

Yo, como escritor esteta

alejado de buscar tesoros

soy un lector que anhela salvarse,

como Scherehezade, relatando

hasta construir el libro

que no encontró en anaqueles,

regalárselo al tiempo

buscando, esperando su indulto,

encontrar la perfección y no hallarla,

componer una historia para quien no la merezca

siguiendo la cosecha del insulto y la indiferencia,

Tanto me quejo que me postulé víctima

como hombre no entendí,

a mi no se me obligó a yacer

con un baboso sultán

ni tuve que espera el perdonar de la vida

que por ser mujer debió pelear,

esos obstáculos que yo solo puedo entrever, 

sobrevivir

tras mil y una noche de insomnios

para acabar 

en una cárcel de oro, mármol, nada,

en el ninguneo 

a una inventiva sin parangón

a la que se le atribuyó voz anónima

para obviarla, difuminándola en belleza,

Solo podría ser una mujer la que se salvó escribiendo

la mil y una noches destruyendo

al ser abyecto que la esclavizó,

me gustaría ser como ella sin sufrir lo que ella

ser mujer sin las discriminaciones 

sin las normas religiosas, misóginas imperantes

ser fuerte pero no necesitarlo

crear  historias y no terminar 

llamándome anónima,

Ninguno de lxs escritorxs libertxs

seremos salvadxs por contar historias

nos dejarán incluso escribirlas

disfrutar de nuestra imaginación agria,

ellas como siempre serán primero no dejadas

luego atacadas, borradas, olvidadas

y siquiera mil y una noche de insomnios

la perdonaran de terminar durmiendo

el sueño de las injusticias.

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