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Estamos bien, pero ya se nos pasará. (Gueorgui Gospodínov)
En nuestra comodidad inveterada dormitada por la opresión vacía comiendo y trabajando el mundo prosigue su rueda para ocultar lo que escondemos, digiere, ese mundo, al desesperanzado al lado da atención al rimbombante blandiendo bandera y solicitando gracias y aplausos por lo que ya robó infinitos siglos de herencia escamoteada al lodo, cuánto me ha

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Esta vez no fue
Te sentí desfallecer en la noche de penumbracomo un acordeón rajado al que se le escapael aire necesario para delirar en la sombra blanca,y como ruin, como mortal con la mochila de miedotemí ser el último aliento dentro de un espejo parvo,sudé la fiebre y detrás entre el vapor y la brumate sentí morir muerte,

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El equilibrista del dolor
Si el cuerpo me pide doloryo siempre se lo procurocomo un perrito falderoque remonta la piernabuscando la satisfacciónde su amo,no sonrío por faltade músculos para ello,retozo a su antojoy me limito a representarcada pirueta que he aprendido.

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Que término tan cárcel: nueva normalidad.
La nueva normalidad,ucronía que asediará a la memoriaen un estimulante principio de apariencia,y así la contaremos,como una rupturaun elogio a la heroicidad,olvidando que la normalidadla nueva, la vieja, la de en medioes una alfombra sepulturade vidas que se arrinconan.

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No acepto siquiera gratis que me ofrezcan miedo, si no reivindicamos la naturaleza aquí estaremos para pasar el rato y hasta luego…
Llegó el tiempo de la autoridadque el miedo se otorgóy a eso le debimos civismo,a él nos encomendamos… El tiempo:de los llorones del futbolmás esenciales que la enseñanza,de los políticos que solamente acudenal grano para llevárselo, y criticana los que intentan repartirlo,de la primavera secuestrada por la no vidade la alegría tonta de un balcón
