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La libertad engañando al pueblo
Educar a la juventud, antes a los niños, antes a los bebes, afianzándoles en la idea absurda y cortita de que son el centro neurálgico del universo, como hacen ciertos padres y madres, sin inculcarles una pizca de la conciencia y consciencia de que sus actos producen consecuencias, no solamente en ellos, si no en

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La idiotez (la capacidad de algunas personas, a las que importa un bledo los asuntos públicos)
En aquellas o estas tardes marchitas de perennes flores acostadas durmiendo el sueño sin peana, yo, macilento hombre escondido me declaro culpable de sonreír sin permiso, nadie me vio hacerlo, a nadie le importó sonreí por gusto, porque yo no me lo impedía aposté por ser feliz, no me acobardé por la guerra por las

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Una tarde recapacitando sobre los espejos
No existe la fuerza suficiente para torcer el gesto del recipiente que contiene el agua en que todos por supuesto nadaremos, es una entelequia ruinosa, lúgubre, una sopa de letras inversa, Homero se debate en su tumba, su ceguera nos mira, y ni aún así rompemos nuestro empeño de sacrificar aquello que nos hace

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Samuel
Las palabras se retroalimentaban recorriendo el viaje de ida y vuelta a alta velocidad, el machismo, la homofobia, la xenofobia crecían entre la población y por tanto en sus representantes que voceaban violencia con tono a veces pausado y sonrisa, al mismo tiempo, y quizá por eso, las libertades empujaban con más vehemencia para abrirse

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títeres de la certeza
El mundo está lleno de sabios despotricando y desconociendo las luces que les llevan a la verdad, gritan hombres, como gritan entrañas cuando el conocimiento les abruma, son meros títeres de la certeza.
