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¡Fuera las malas personas!
Hay un tipo en el parlamento europeo que dice que las mujeres deben cobrar menos porque son menos listas, más pequeñas, menos hábiles que los hombres. Según su baremo moral él debería pagar para que le dejasen trabajar. Yo comprendo que todos somos machistas, hombres y mujeres, en mayor o menor grado, la cultura
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Lo que vuelve a pasar
La oxidación de la tarde reduce la melancolía. Reacciones instantáneas, expresiones, grietas en la frente. Se acurrucó bajo el telón bajado del crepúsculo, y ahí quedó durmiendo, hasta un nuevo día. Era una niña coqueta, un poco traviesa, saltarina, a la que gustaba jugar sin tregua, pisaba uno tras otro cada charco que obstruía
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El miedo a las pequeñas cosas.
Nuestro miedo, tan humano, construye perdida la posesión ejemplariza encomiando a la ansiedad, diluimos un poco de tiempo en un vaso de nada y lo contemplamos al trasluz contra la bombilla, esa luz ilumina los objetos inicuos y vacíos que flotan entre horas derramadas, volcamos el anhelo en la naturaleza
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El tiempo es tan infinito que se acaba siempre demasiado pronto.
Ser un cometa no te da competencias para brillar cualquier cielo, sí para recorrer el asignado y ser admirado por tu tenacidad, duplicar la oportunidades dignifica la elección, hacia aquella galaxia o esta otra, decidirías si tus piernas no fuesen cadenas, lo piensas, haces dentro de tu elegancia los giros más imperfectos que hayan creado
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Búscate un cielo y vuela
He decidido escribir sobre la tierra dejar la confusión del humano para otra edad, si es posible que me pille más joven, y decidir sobre el color que veo si es apetecible o no si me cobija bajo su bóveda y no repetir nombres de vientos sin pensar en ellos, darle su importancia