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Mi conversación o el día que rocé la locura
Es duro el pensamiento hasta cuando el abedul se hunde a la abundancia de sus propias hojas, es romper y sangrar savia clara limitar y esperar su febril apogeo traer desde lo hondo del alma palabras, explicaciones, rutas, espacio, tan duro que sin sonrisa no se puede disimular el llanto, sin esperanza

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Entre dos pieles
La piel de su casa es un camaleón, residuo cavernoso de lo que fue hierba. Subido a la piedra, cúspide de la montaña salpicado por la ventisca y el enorme frío duerme la luz de humo, y el hogar se apaga, se contagia del pulmón de la casa y respira a través

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Aquí sigo
Cuando pequeño la lluvia no era un misterio era tan natural que el agua cayese de un río del cielo, imaginando hasta vi flotando las orillas de piedra torneada y los alisios rasgando con sus hojas lo proceloso de un cauce irritable, cuando pequeño no disponía de ojos eran talleres para producir

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Contándote a ti no habrá nadie en la tierra que sea tú.
Has construido con cascotes el santo día y también el escenario el pisar el suelo de bizcocho y recorrer con la mirada el techo, has confundido el soñar con estar y los golpes no han sonado a disfraz, eres fruto y esmero, respeto y remilgo antítesis del aire que acorrala tu

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He aquí la hospitalidad que eternamente señala a los héroes… – Walt Whitman marcando la esencia fundacional de la nación estadounidense.
Nada es mejor que el ahora ni la cantidad de segundos que le preceden ni los infinitos que verán y olvidaran estas letras, y con ello no digo que mañana no escribiré lo mismo para renegar de lo que estoy diciendo, porque sin una buena lucha interna no encontraríamos la calma