Un niño, una niña y un millón de ojos dobles mirando
De ojos simples volteando la cara,
Una niña, un niño, les llaman menas
Y entonces escupes en el suelo
Con sangre de España coagulada
Y gritos sañudos torciendo el gesto,
Y te crees verdad, absolutismo imperial
Siendo un saltarín gorgojo del odio
Una despensa de esos que sí te roban
A los que entregas tu genuflexión gratuita,
No has mirado porque no lo consideras,
A un humano con dos ojos y sus lagrimas secas,
Has escuchado a tu caudillo con baba blanquecina
Y un ojo del que se resbalaría cualquier adminiculo
Que sirviera para ver la realidad,
Tu eres el mismo barco, la misma mar que respira
Entre sollozos y espumas desechas
Que un día cruzará el dique de la miseria
Para desembarcar entre morales acuosas
Las fronteras morales que ignoras,
Que Son la misma espesa y soberana mierda,
Arena de playa tormenta y cielo sobre el techo
Sol de plástico amarillo y nubes de guache sobre cartulina
Ese es el mundo que te gusta compartir,
Guárdalo con tus doctrinas
Y aplícale de nuevo naftalina.








