Inmoviliza, desmoviliza
La sonata de la tortura
El virreinato de la indecencia
La saturación del duelo
El naranja y su espejos
El sionista y sus agujeros
La drogada y su esteros
Es tan angustiosa la siesta del mundo.
Un gallipato remueve el fango
Bajo la siembra violeta de las nubes
Pacifico y decidido busca la cordura
El fresco e hilvanado cauce deroga
Siente la ablución de su propia sangre
Se lacera con sus costillas los costados
Para envenenar al que le muerde,
Sanará pronto de sus propias heridas,
Como un votante cualquiera
Olvidará a su agresor y caminará
Bajo el agua con la voz acallada
Terminando de abdicar de la lucha
Con la boca armada de pústulas
la rabia diluida entre la arterias de la tierra
Y los gritos de la propia inteligencia
Que se convirtió en invisible por vergüenza.









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