Un frente tranquilo
Alguien sentado en un banco
Escuchantes de voces de árbol
Oidores de brisas del este
Allí los gritos en contra
De habitantes, de inquilinos
Que no se sostienen en sus nidos
Aquí rentistas retadores
Que compiten con su saña
Con los especuladores de carne,
Siguen los sueños entretenidos
Las suelas de los zapatos enterradas
Todo por hacer hasta siempre
No se mueven los gritos
Se detienen en una fotografía muda
Quiero sentir lo despierto
La lucha del hilo invisible
Y no ser parte del poder que nos idealiza.









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