Y los progresistas mirando

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Cuando vemos una fotografía de hombres uniformados con traje de hombre decidiendo por el mundo, sabemos a ciencia cierta, y ellos también lo saben, que no harán nada por la mitad de la sociedad, y por la otra tampoco demasiado. Solamente hay una mirada, una forma de hacer de milenios, en el que la fuerza con su intimidación, termine en guerra o no, es el único lenguaje válido, por mucho que se nos llene la boca con la democracia y los derechos humanos. El patriarcado conservador está a salvo en este 2026, no tienen de que preocuparse, desde todos los frentes es defendido, quien pueda hacer que haga. Por mucho que creamos, movidos por la publicidad de las formas que no del fondo, que desde el corazón del patriarcado se alimenta, que ya hemos avanzado en la igualdad lo suficiente. Pues no, estamos más cerca de volver a la casilla de salida que a la de llegada. El ser humano en su conjunto ha recorrido un largo camino como especie gracias al entendimiento, a la cooperación, y sobre todo a los cuidados. Es lo que nos hace humanos como todos lo estudios científicos recientes corroboran. Esa forma violenta de relacionarse, nos diluye como personas y ha derrotado desde hace mucho los avances.  

El pensamiento igualitario construido con mucha lucha y muertes, se cae en redondo  otra vez cuando una caterva de pichas viejas siguen reuniéndose para repartirse el mundo como si estuviéramos en el siglo XVI, a la historia le cuesta mucho moverse hacia delante, si es que lo hace en algun momento y no es todo una ilusión. 

Yo antes, cuando era joven creía que había como dos bandos, siempre lo habían dicho repitiendo el mantra: «Las personas se dividen en izquierdas y derechas», es al menos lo que parece, pero solo hay un bando integro sólido y monolítico, al menos visto desde fuera, no dejan que los resquicios asomen al exterior, es el conservador que está fuertemente fundido con el patriarcal, una mafia construida con argamasa de gentes doblegadas por la superstición, la religiones, la creencias, el circo en todas sus vertientes, el miedo muy importante, gentes que no ganan nada con que las cosas se queden como están o retrocedan pero ellos repiten como loros bien enseñados, y sobre estos aquellos que sí ganan, todo ese poder que mueve a los jueces, a los políticos, los medios de comunicación, las redes sociales. Y en ese bando también hay mucha gente que se llama de izquierdas, los que llamo yo los conservadores de izquierdas, que abrazan al santo de su localidad porque es tradición, o no les importa el sufrimiento animal más allá de que ellos no harían daño a ninguno, les parece que el jamón es el mejor producto del mundo porque es nuestro, y se ponen la pulsera morada o hacen un minuto de silencio cuando asesinan a una mujer, pero después a nivel individual no se cuestionan los roles ancestrales de género, ni que exista la prostitución, ni que la casi totalidad de los cuidados y los trabajos menos remunerados sean para las mujeres, y no solo hablo de los hombres, en esta argamasa fuertemente constituida está asfixiada toda la población, con l@s progresistas que a menudo se consideran de izquierdas, otras no se consideran nada, rompiendo pequeños cubículos, haciendo galerías. Cuevas, agujeros que dejen pasar el aire, e intentado y consiguiendo a veces salir al exterior.

Por eso, mientras veamos natural una fotografía de hombres conversando, o no se sabe qué, uniformados con el traje de hombre, y tras sus espaldas ejércitos esperando lo que saldrá de esas conversaciones, mientras tod@s sigamos dormidos en esta sociedad consumista y aspiracional, el mundo será conservador como lo ha sido siempre, esas pequeñas victorias que los progresistas creemos nuestras son a veces como el tubo del snorkel que nos pone el sistema para que no nos ahoguemos, nos necesita vivos, nos necesita para la supuesta teoría de la polarización, para echarle la culpa a alguien, nos necesita fuertes pero no demasiado.

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