Qué se puede esperar de la justicia humana
Esa que se construyó con retales de filo noble
Y que se comporta como dientes de acero oxidado,
Huyen a través del paseíllo hacia su muerte
Recorriendo la ascensión al gólgota,
Tras abducirles de su linaje
Sin la maldad intrínseca de quienes corren
Y Jalean su fatal destino como parte de lo festivo,
No embisten ni lloran, creen que al final del túnel
Volverán los prados verdes, el mugido del amigo
La brisa fresca de la mañana, el calor intenso de la tarde,
Doble honestidad del herbívoro herido
Gallardía del astado silente
Que condenan a la parca
Sin haber cometido delito,
Y a nadie culpa, a nadie recrimina
Hasta que llega la tarde cuando es tarde
Y muge cuando ha comprendido,
Ahora volvería a recorrer la mañana
Sin escapar al miedo, afrontado a la muerte
destrozando obstáculos.









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