El futuro es un relincho de miedo
Y por ese cauce de haberse perdido
Descubrieron los altares
Políticos, religiosos, futbolísticos…
Por una casualidad acaudillada por los lobos,
Los tiernos corderos del sacrificio
Ríen y lloran, ensalzan y veneran
Caminan todos juntos al redil voluntario
Al sueño heredado y contagiado
Al viento que sopla del adverso rumbo,
Son todos tan parecidos a sus moldes
Tan igualitos a sus difuntos próceres
Que dan miedo, pero todos se(nos) encariñan(mos)
Con un futuro en el que te regalen flores
Y el suelo sea tu techo, tu objetivo,
Para que los que vemos la realidad desde lejos
Lloremos más que ellos, por nosotros
Por nuestra soledad en el paraíso
Por la coherencia, porque fuimos
Doblegados en nuestro orgullo
Y en el mañana que quizá no vendrá
Vaguemos sin ojos y sin suelo.









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