El tonto y la nada

 

No hay nada peor en la vida que ser tonto, creerse, y hacerse el listo. Cuánto tenemos que padecer debido a estos individuos las personas que aspiramos en la vida a la sencillez. Y no es tan complicada como pretenden hacernos creer esos inútiles que por el mundo pululan como una plaga de polillas ciegas buscando una luz que nunca encontrarán. Les pediría que nos dejen vivir pero no me van a escuchar, mañana mismo me toparé con uno o con una. Aunque nos vayan engañando menos, (vamos adquiriendo algo de olfato para localizarlos, la edad y el aprendizaje deben servir para algo, en cuanto los veo me hago el invisible o los rodeo), ya me van aburriendo. Y si les paráramos los pies, para eso la gente de bien enraizada en el suelo deberíamos unirnos y hacérselo ver, al final basan sus logros y sus conquistas en que miramos hacia otro lado, no nos gusta complicarnos la vida, pero si no lo hacemos este bucle será eterno, ¿es que no queremos verlo?, echémoslos de nuestras vidas, dejémoslos a un lado, quizá así se den cuenta y recapaciten y aprendan( y si no que les den), que todos tenemos nuestras propias limitaciones, que todos servimos para algo, puede que reciclados comprendan que pueden vivir sin creerse más que nadie, que no es necesario engañar para triunfar.

Mi idea sobre esto es que el triunfo personal es tan intangible, está tan dentro de nosotros, que únicamente uno mismo puede hacerlo brotar, a base de mucho esfuerzo. No es tan fácil, sin embargo merece muchísimo la pena. ¿Para qué pasar la vida buscando la verdad, la falsa felicidad fuera, si fuera no estamos nosotros, fuera están los otros y la nada?

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