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Lo llamaría infierno hasta que alguien lo sacara de dudas.
Seguiría esperando con la mano huecacomprobando si el orvallo es fresco o cálidosi viene de abajo, si viene de arribadetenido en la espera, en aquella esquinacontando transeúnte triste, transeúnte resentidodiciéndoles adiós con la mano, como si los saludaray ellos ciegos, sordos, y mudos,fantasmas que desde su hogares cómodossalen a vagar, caminar las aceras, correr con

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En construcción
Al menos en dos periodos se nos educa con hábitoe intención directa de que no busquemos quienes somos,primero fuimos infantesque dedicados al holgar queríamos crecerbuscándonos entre la maraña como nosotros,y los padresno supieron por aprendizaje previo dejarnos,dándonos de comer el convencionalismoenfrentándonos al canon erecto de la sociedady a la sentencia firme del veredicto,posteriormente, los hijosnos

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La puerta es la mejor salida.
Una ventana es un objetivo sin aberraciónaquello que abajo se mueve son escusasapoyarse en la barandilla desarma la voluntadesperar que las batientes golpeen el muroes una esperanza de esas ya perdidas,conferir al espacio que delimita las jambasuna oportunidad, es convertirse en necio,si el despertar es la luz que comparte la ventanacon el mundo interior, oscuro

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A lo largo del año hay quien muere por haber comido mucho durante toda su vida,…Pero no falta, quien muere por haber comido poco durante toda su vida,…Pero esta ciudad,…, es una boca que mastica de sobras por un lado y estrecheces por el otro, sin que haya, pues, término medio…, entre la nalga danzarina y la escurrida,…, sin embargo el sol cuando nace es para todos. (Memorial del convento de José Saramago)
Un mendrugo para no poder ver la realidady seguir a este lado como una criatura que recién despierta,Si aprendí alguna sentencia fue: destápate la vergüenzarómpete, destrózate, súmete en el agua viva que arrastray no serás más desgraciado, aquello que sucede es mentirala xenofobia, la tontedad humana, la sociedad que balael especulador que revienta las posibilidades

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Fragmento del cuento que da nombre al libro.
Soy una persona feliz sin proponérmelo. Me he granjeado el sobrenombre de tonto por ello. Me gusta mucho sentarme en el bordillo de la acera y dejar que los demás corran por la calle. No me siento para juzgarlos, al contrario, son ellos los que me miran con ojos preguntones. Lo hago para escuchar la
