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Cuando la esperanza es un submarino
Soñé sumergirme en un submarinocontenía un huerto y flores amarillasdestacando de entre un triángulo impúdico,y nos sentábamos en la profundidadrecostados en tumbonas de lonaal sol de esmeralda líquiday a la brisa de refulgente pluma,rumié con la libertad de surcarprofundidades de espacio y tiempo,y sonreí, antes de sentir que mi casa encogíadisminuyendo el mundo, la alegría,pude

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Mi fortaleza radica en mi debilidad.
He contagiado mi aliento de besosy no los puedo destrabar,mi cuerpo está paralizadoen la tormenta y la dudaen el confinamiento etéreode un soldado incorpóreoque amenaza el equilibrioque me construyecon un rascacielos de naipes,sin embargo mi fuerzaestá afirmada en mi flaquezanunca me erguí en heroicode ahí a lo alto¿me esperará el triunfo?

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Me atrevo a engañarme y a soñar
Porque no me queda otrala desesperanza en trivialhermana de la cúspidey ahora no estamos en ella,debemos subir una empinada pendienteque nos pondrá a prueba,la lejanía impuesta a los nuestrosque sentimos más cerca que nuncanos hace soñar en abrazos y risascon aquel dormir en la siestalleno de confort en el sofá de la tarde, me hace

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Por los trabajadores-as, que son los que nos proporcionan el pan.
El coronavirus puede ser una nueva oportunidad para decidir qué mundo queremos. El coronavirus no ha revelado la fragilidad de la economía, ha mostrado con absoluta frialdad la dependencia que tiene a los cuerpos que explota. Los que levantan eso que llamamos países son precisamente aquellos que menos sueldos tienen, cómo las cajeras y cajeros

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¿Cómo qué APARTE?
Esta mañana he escuchado en la radio a un locutor sin despeinarse decir: aparte de la noticia del coronavirus, un hombre ha matado a una mujer y a su madre. El asesinato de estas dos mujeres que tienen nombres y apellidos, que aunque he buscado no los he encontrado, es aparte de la noticia del
