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La ceguera
Cuando has crecido con la violencia y no la ves, te esconderás siempre de nombrarla, habrás mirado tanto a un lado que el cuello nunca volverá a la verticalidad, cuando el apego, algo así como el amor te une a esa violencia jamás lograras limpiarla de tu piel, cuando encuentres jabón y creas que es

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Paradigma de piernas inquietas
Me sentí especial o me decantaba por el paradigma o por el susurro del pájaro que hablando, hablando escucha el destino, la guerra había comenzado, las huestes del cabello blanco se agarraban a su posición, mañana despertaré oteando feliz por haber sido el elegido, ellos reinaron pero yo seré la horma que los paró, el

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Una pequeña guerra.
Me crecieron varios odios, el más famoso el odio a los espejos que devuelven todo endurecido, aniquilado, duermen con sus cercos de cromo el tiempo, devuelven su opinión sin habérsela pedido, esconden que la verdadera fiesta está en los sueños y el cuerpo, que el placer se siente en un lugar aparte, nos aborrecen porque

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Un caro precio
Nacimos fuertes, niñas nos prohibieron jugar y sufrimos en casas de plata, gritamos, preguntamos, seguimos fuertes, dueñas, miramos a las cárceles, espejos, y si vemos con nuestros ojos y si cegamos como nos miran otros y si entre el viento dejamos cartas, y si ponemos en valor la existencia dejando que caigan las cuerdas. ¿Para
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¿De verdad que tiene que ser así?
Se destruye el presente criticando el momento de intentar, duele con cronicidad eterna ir por delante nos martilleamos el pie con la revueltas de la cosecha, de las estaciones, de las fechas, reprimimos el hartazgo con comilonas cerramos los ojos para digerir, y que se vayan los pelmazos, las risas obligadas, los llantos infructuosos, todo
