Una pequeña guerra.

Me crecieron varios odios,
el más famoso
el odio a los espejos
que devuelven todo
endurecido, aniquilado,
duermen con sus cercos
de cromo el tiempo,
devuelven su opinión
sin habérsela pedido,
esconden
que la verdadera fiesta
está en los sueños
y el cuerpo,
que el placer se siente
en un lugar aparte,
nos aborrecen
porque los construyeron
quebradizos.

2 respuestas a “Una pequeña guerra.”

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