La paradoja de Abilene ( o cómo nos dejamos arrastrar por no ser asertivos)

No supe más

era invierno

y fabricaron una paradoja,

protestaron contra la violencia

ejerciéndola, lloré de noche

sincronizándome con la tormenta,

era una fábrica de miedo

humeaban amarillos gritos

que se fundían con la humedad negra,

el ciego abría los ojos, creía ver

se igualaron los sentidos

el olfato escuchaba, oía, veía, tocaba, saboreaba, tenía frío o sed, entendía, reía, contaba…

no supe más 

era invierno

y no abrigué esperanzas.

A %d blogueros les gusta esto: