Duele ver mujeres con altos cargos desacreditar al feminismo.

Duele ver mujeres con altos cargos desacreditar al feminismo.

Me resulta tan incomprensible que una mujer que está en un alto cargo, como por ejemplo, presidenta de una comunidad, se posicione tan radicalmente en contra del feminismo, insultándolo, desdeñándolo, indicándolo como enemigo, como si su posición de prócer en la sociedad fuese fruto de una naturalidad intrínseca a ella de la que es merecida por habérsela ganado con su esfuerzo, soslayando que nada se hace si no te dejan o te ayudan. Yo necesito pensar, aunque me cuesta creerlo a estas alturas de la película, que es ignorancia y no maldad, o en su defecto, un posicionamiento enconado en lo contrario por obligación política, por creer que la igualdad debe pedirse desde las izquierdas, y el deber de las derechas es posicionarse en contra, y una vez conseguida ya veremos, la disfrutaremos y olvidaremos que se luchó por ella y que siempre estuvo ahí. Si es así, se trata de un juego maquiavélico y sin sentido en el que se pierde más que se gana, no consigo entender que personas adultas jueguen con cosas tan importantes. La igualdad no es nada partidista, lo demostradamente bueno no es partidista, la realidad es una por muy imaginativas seamos, se podría entender que para llegar a la igualdad existan diferentes caminos, y estos sean los que merecen un posicionamiento político, incluso partidista, pero el feminismo en si mismo es un fin, las soluciones, los procesos se deben construir con el consenso de todas las posiciones democráticas. Dejemos a un lado al fascismo en estos diálogos por razones obvias y situemos   nuestras ideas sobre la mesa para cambiar definitivamente el mundo que conocemos, y el que no, también, es sobre todo una mirada hacia el futuro, que será algún día nuestro pasado, y el pasado de generaciones venideras, que espero se sientan orgullosas de que no las dejamos vendidas, que hicimos lo que pudimos, que al menos sepan que luchamos para que vivieran mejor como lo hicieron las luchadoras del pasado, a las que habría que reivindicar más, se lo merecen, hoy disfrutamos de lo que consiguieron. 

Para que las mujeres voten, o estudien, o hayan llegado a diversos puestos de responsabilidad…ha sido imprescindible el movimiento feminista en Europa que estructurado como tal se remonta a finales del siglo diecinueve, aunque lucha ha habido siempre, más o menos soterrada, ninguneada, pisoteada, y olvidada. Si no existiera el movimiento feminista nada se habría logrado, pues ninguna esclavitud, ningún derecho humano se ha conseguido sin lucha, los privilegiados por las normas de la sociedad reinante no dejan sus privilegios por las buenas. Sin el movimiento feminista la desigualdad sería más profunda, al menos se ha avanzado en las leyes, en la superficie, en las palabras. Aunque estos avances, muchos no pasan de estéticos, nos hacen olvidar la catástrofe que esconde nuestro no querer ver la realidad. Conforme la igualdad ha ido creciendo en una parte de la sociedad, al unísono, como si el patriarcado intentase compensar sus perdidas, la pornografía ha aumentado su grado de violencia contra la mujer y se adentra con sus tentáculos dentro de las mismas habitaciones de los jóvenes, donde sus madres y padres le arropaban cuando pequeños, a enseñarle a comportarse en el sexo con desigualdad y violencia, la prostitución también ha captado mayor numero de usuarios, estos hijos de puteros son aproximadamente en España el cuarenta por ciento de la población masculina, es la prostitución violencia poliédrica, las mujeres son abocadas a esta aberrante forma de vida por problemas económicos, sociales, vitales, y porque existe demanda y mafias que controlan la trata de blancas, las drogas, las armas, etc. Las mujeres son tratadas como una mercancía más con la connivencia de una buena parte de la sociedad. La mayoría de las prostitutas son captadas siendo menores de edad, habiendo sido violadas, vejadas, repudiadas por sus familias o/y por ellas mismas. Resultaría infinito enumerar las múltiples caras de la violencia contra la mujer,  las mujeres con sueldo ganan menos desempeñando el mismo puesto que sus compañeros masculinos, y además copan los trabajos peor remunerados, está lejos la conciliación laboral, el trabajo en casa y el cuidado de los niños, personas mayores, discapacitadas, todavía son cosas de mujeres, las cifras alarmantes de abuso sexual, violaciones, más del cincuenta por ciento de las mujeres mayores de dieciséis años han sufrido violencia por ser mujeres, las muertes son la punta de iceberg de la violencia de género… Podría seguir interminablemente con datos extraídos de la realidad, esa realidad que esconde a mujeres, a personas que sufren, hemos interiorizado su vida como normal, está ahí y sigue llenándosenos la boca de que hemos alcanzado más o menos la igualdad. Por eso me resulta incomprensible que una mujer que llega a un puesto de responsabilidad, solamente por ser de derechas, tenga que posicionarse en contra del movimiento feminista, con argumentos zafios, elaborados en las redes machistas del sistema, siempre son los mismos, que si las feminista van en contra de la feminidad en el vestir, en el actuar, contra las mujeres que eligen libremente ser madres, llevar una casa, o que si las feministas odian a los hombres, o que si hay violencia en todos lados… 

El feminismo es un movimiento transversal, que implica a toda la población. Los hombres y mujeres, las mujeres y los hombres, pueden ser machistas, pueden ser feministas, la mayoría ambas cosas en diferentes grados, poca gente es capaz de ser coherente en todos sus actos, hemos sido educados en unos valores, y estos son difíciles de sacudir después de milenios escuchándolos e imitándolos. 

El feminismo es futuro, constructor, reformador desde los cimientos, no ficciona el pasado como hace el fascismo, al que le gusta siempre inventarse un pasado idílico que nunca ocurrió al que volver, y con la excusa  convertir el futuro en un páramo y así erigir un estado donde reine la violencia y el miedo. El feminismo es lo contrario del fascismo, es un fin y un camino, es igualdad, es el movimiento que cambiará realmente el mundo, porque buscar la igualdad nos llevará a ser mejores, a disminuir el sufrimiento. 

Sé que personalizar en una mujer, como he hecho, la contraposición del feminismo, también es machista, porque la desigualdad y la igualdad es un tema que implica a la sociedad, hay muchos más casos de hombres dirigentes que observan el feminismo con aprensión, y quizá no le ataquemos tanto. Me he centrado en una presidenta porque me choca más, y ese chocarme más lleva implícito el machismo que me conforma como persona que se ha criado en esta sociedad, no se puede considerar que la lucha por la igualdad sea exclusiva de un género, aunque a este implique, nos implica a todas, vemos con una lupa de mayor aumento los errores y la mediocridad en una mujer que en un hombre. Con todas las contradicciones, dicen que ver los errores es el primer paso para subsanarlos, va a costar mucho, pero sin la lucha feminista, fuera, y dentro de nosotras, no se consigue nada, queda tanto por hacer, con todas las contradicciones nos moveremos, luchar contra los que ven al feminismo como un problema es una prioridad, a veces parecen que cada día son más fuertes, pero no es así, es que nos tienen más miedo, perder los privilegios hará que todas y todos vivamos mucho mejor, suele ocurrir, los cambios conllevan reacción desde siempre, pero cuando se producen se quedan como normales y nos parecen que deberían haber llegado antes. Aunque no debemos olvidar, que hay que seguir luchando para que no se los lleven.

Me gustaría acabar con pequeñas reflexiones o aclaraciones, según se mire. El feminismo es la lucha por la igualdad sin importar el sexo o el género, el machismo es aquella ideología destinada a promover la superioridad del hombre sobre la mujer. Las formas, los  nombres de los movimientos, pueden ser diferentes, los fines son lo importante, no hay tampoco que justificar cualquier medio, el medio dignifica el fin, pero tampoco se puede dejar hacer con laxitud al enemigo, que siempre es el fascismo, se llame así, o se llame asá. También en partidos de izquierda, de centro, o de lo que sea, existen actitudes fascistas, personas fascistas que quizá no saben que lo son. Es necesario desenmascararlas, tal vez sabiéndolo hagan por cambiar, pero sobre todo sabremos defendernos de ellas y de la toxicidad que transmiten.

Lo más importante, la capacidades mayores del ser humano son darse cuenta de lo que no funciona e intentarlo solucionar, la búsqueda de una utopía, el grado de adaptación al medio que no de resignación, la imaginación, el dialogo, la empatía, y la sonrisa.

3 respuestas a “Duele ver mujeres con altos cargos desacreditar al feminismo.”

  1. A veces los posicionamientos de izquierda sobreactúan el desconocimiento de los factores individuales para remarcar que existen factores sociales. Es válido el punto que se quiere mostrar con eso, pero puede suscitar rechazos en ciertas personas. En pocas palabras: ser de izquierda te obliga a desconocer tus méritos individuales, todo se lo debes a la estructura o al sistema. Cada cual se refugia en su extremo, en el enfoque individual o en el estructural, y la comunicación se hace imposible. Tiendo a creer que es una obligación del progresismo (y de cualquier punto de vista) el tratar de comprender al otro y no conformarse con planteos del tipo «piensan eso porque el sistema se los mete en la cabeza», etc. En fin, gracias por tus reflexiones. Saludos!

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