Resolver una enfermedad no es atacar los síntomas.

Sin la esencia misma

esa tranquilidad inverosímil, me pierdo,

es una especiada y larga sonrisa de almendros

raspante de rodillas en tierra de alegres gusanos,

embriaguez de la fuerza

apetito por la guerra,

reina la paz en la falsa democracia

en sus tinieblas llueve rocío

se paraliza ya nuestra más sutil libertad

rasgando una brecha, se abre el abismo,

si no lo aprecias también caerás,

la sociedad se automedica

con un paracetamol tras otro

acalla la multitud de síntomas

se sienta en el sillón a ver lo absurdo,

mientras el exterior revienta

la enfermedad sigue su curso,

tenemos deficit de democracia

el fascismo la pudre por dentro

y si no remamos, no por la verdad

si no por la verosimilitud y la coherencia

el mundo una vez más estará perdido.

3 respuestas a “Resolver una enfermedad no es atacar los síntomas.”

A %d blogueros les gusta esto: