La mascarilla es para mantener las bocas cerradas.

El miedo para organizar su disposición social
el miedo para mantener a raya el descontento real
todo aquello de lo que adolece la sociedad
de lo que sufre, de lo que llora, de lo que muere,
un virus como una crisis puesta en su lugar correcto
para atenazar el deseo y la propiedad humana de la independencia
un sinnúmero de veces hurtada, por otras tandas de excusas,

el dióxido de carbono en máximos y es un coronavirus a quien tememos
enfermedades curables en regiones desfavorecidas matando cada minuto
ahogados por un trayecto que otros sobrevuelan viendo solo el mar tintinando
guerreadoras contra la desigualdad, construyendo la única posible revolución
y el coronavirus como excusa para mantenernos la boca cerrada,

¿cada cuanto tiempo inventan algo que nos atenace las fuerzas?,
me parece que cada vez el lapso es más breve, ¿por qué nos temen?,
si el adocenamiento está a raya a qué ese empeño
de mejorar día a día sus técnicas, ¿quizá sepan más que nosotros?,
¿está escrito en algún manual que enumera los peligros de su futuro?,
abriremos los ojos, apagaremos el televisor
saldremos a la calle, y paso a paso el caminar no acabará,
por eso la información no es conveniente, y abogan por el bombardeo
de la noticia endeble y poderosa, la que aturde la voluntad, es su dogma,
esto es una duermevela de corazones y talones enclaustrados
sorbamos la canción que reúne los grandes éxitos, y ni coronavirus
ni leches en vinagre, aquellos que dominan el mundo saben más que nosotros…

A %d blogueros les gusta esto: