No hay quien acoja mejor un llanto que la soledad.

No hay quien acoja mejor un llanto que la soledad.

 

 

 

Llora uno mismo

por sentirse arrastrado a nacer,

lloran por ti

los que no te dejarían alejarte,

 

la vida está alimentada

por la completa incoherencia,

los pecados están mal revelados,

dios bajó de una montaña

cansado de una ardua caminata

y lo expresó claramente:

no soy nada vuestro

abandonadme por favor

necesito, ansío la libertad,

 

escribió unas líneas

sobre la arena del desierto,

el viento las barrió

y por eso yo me las invento:

pecado es la mala gente, masa

que al mundo deja voltearse

con la creencia de cuando estalle

serán los elegidos,

pecado es el culto o enganche

a pensamientos de venganza

de los que se saben sucios y débiles,

pecado es eso que anhelamos

de los demás para abrigar

nuestras carencias,

pecado es el río de gente

que recorre paisajes

y se encuentra vergüenza barreras,

pecado es la miseria del alma

que no alberga más que objetos

que pronto serán herencia

o basura…

 

empezamos la vida clamando

el abrazo y el latido del corazón

nos devuelve al principio,

para cuando esté ahí el despertar

el lloro se habrá acallado

la luna respirará aire del mar

los pasos se robaran del suelo

y cuando volvamos a necesitar

el respaldo de un llanto,

se nos negará la prometida despedida.

Una respuesta a “No hay quien acoja mejor un llanto que la soledad.”

A %d blogueros les gusta esto: