Lo que no dijo el poeta.

Comencemos a volvernos locos por comprar, consumir esos objetos que tanto necesitamos, aquello que nos falta, y sin lo cual no somos y no seremos.

Se ha dado el pistoletazo de salida. El anuncio de la lotería de navidad ya se ha emitido, con su escaso bagaje cultural y su ensañamiento agresivo contra las emociones bajeras. Este año rizando el rizo se han decantado por una señora mayor a la que todos toman por tonta. Se sobreentiende que tiene una enfermedad, si no es así se entiende menos. Todos le siguen, por algún motivo inextricable, el juego, creerán que no será capaz de aceptar su equivocación, que no tendrá sentido del humor para encajarla, y en vez de decírselo y reírse todos juntos un rato van generando una bola de proporciones gigantescas. Entre elegir la alegría y el buen humor o lo contrario, se decanta por esa tristeza ñoña con la que las personas parecen querer a otras. Pero querer no es sufrir, es gozar. Es imposible seguir el hilo, y comprenderlo por el lado del razonamiento, lo que pretenden, conmigo no lo han conseguido, es mover esa ruda materia de nuestras tripas, que nos duelan, y con ello busquemos el bálsamo, la cura, en consumir, gastar en esos números con ese rato de telediario que nos darían la felicidad, y que soñemos con un mundo mejor y absurdo, en el que todo se soluciona con buenos propósitos y poco esfuerzo, como en los cuentos de príncipes y princesas. Un mundo mejor que justo ahora en navidad se convierte en peor para muchas personas porque no pueden llevar el ritmo que se necesita para sentirse dentro del sistema.

En fin, es difícil no sucumbir a comprar. Pero dejemos los buenos propósitos y hagamos de todos los días una oportunidad para perseguir nuestros ideales. Esa palabra de moda (populismo), está más imbricada en nuestra sociedad que en la propia política, si nos hacen creer que la solución a todos nuestros problemas es consumir lo que nos dictan los anuncios, luego llegaran a pedir nuestro voto y se lo daremos al que nos haga menos pensar y más sentir con el vientre. Nosotros elegiremos el camino, pero como dijo el poeta el camino se hace al andar, y cada uno construirá la senda, y como no dijo el poeta, la senda se vuelve a pasar, somos animales de costumbres.

A %d blogueros les gusta esto: