La gente muere por los mismos

Fundamental, integral, extremo

Del cabo y del hierro

Del hombre y el rugido

Una palabra apoyada en su verdad

Y el pueblo abducido,

Todo confluye en ríos de asbesto  

Con afluentes de muerte aislada

Con claridad de relámpagos lejanos,

Y el silencio, o el grito por los precios 

Y los muertos que no valen nada.

Que pena de mundo sin vida, sin orgullo, sin derechos, sin palabras, en el que importa más bajar un impuesto que la vida humana.

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