Una condenada sin soltar su estigma
Sería liberta en la soledad del silencio,
Una condenada sin tener las uñas hechas
Se consolaría con recoger solamente agua del mar,
Una condenada que se negó a ser adocenada
Bailó sola en la cuna, en la tierra y en la tumba,
Una condenada
Asoma la patita con la luz de la amiga
Recorre los privilegios con su auriga
Baja a la hondonada sin músculos a ser víspera
Tiembla su sangre en la empinada ladera,
Y siempre será más feliz por ser ella
Que la sociedad tradicionalista que no la soporta.

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