Lo nefasto, lo villano
se vende solo,
la bondad, la amabilidad
están siempre de saldo
apartadas en la repisa
de aquella alacena
de febril apariencia
donde se exhiben
actividades funestas
justificadas por los puestos
de trabajo que producen,
y delante del batiburrillo
un escaparate, allí desnudos
como nadie nos trajo al mundo
desnudos de alma, con rabia
solos, abandonados, tiritando,
sin bolsillos, sin joyas
sin zapatos, sin gafas,
lo que nos cabe
en las manos cerradas:¡bocanadas de aire!
Arropados con el vacío
de las miradas y los juicios,
enhiestos como la vela
que blanquea con su silencio
Y oscurece con su vista.
Al vendernos nos permiten
que abandonemos los sueños
al menos así no lloraremos
por lo que jamas hayamos olvidado.
