Mi opinión sobre la crisis y el coronavirus.

Con las medidas de contención del coronavirus, que no me parecen mal en sí mismas, aunque en bastantes casos se sobreactúe, no están colando, los poderes fácticos, su paquete apocalíptico ayudados por los medios de comunicación, que cuando aprehenden una noticia no la sueltan, son perros de presa. Con la de millones de desgracias y cosas positivas que ocurren en el mundo, para ellos solo ocurre una.

Nos están insistiendo machaconamente que China lo ha hecho estupendamente, una megadictadura que ha aprovechado su “problema” con las libertades exigidas y peleadas con fuerza en Hong Kong, y que temían que se extendieran al resto del país. Le han entregado a una población, ya de por sí oprimida, este miedo inyectando imágenes de gente vestida de buzos, como si de una plaga bíblica se tratara, ¿qué han conseguido?, nada, se ha extendido igualmente por el mundo, por mucho que en los medios de comunicación se hable de lo contrario. Ahora los casos bajan, lógicamente, toda epidemia se comporta así.

En Italia, tres cuartos de lo mismo, la xenofobia y su ansias por cerrar fronteras ahora se frota las manos, aquellos Sirios que vienen de Grecia, allí se queden, y ahora sí van a dejar que atraque un barco con inmigrantes, que esperen sentados. Y así podemos andar por el mundo, véase el Brexit, y advertiremos que todo poder económico, incluso cualquier gobierno si se comporta obedientemente, saldrá beneficiado de esta crisis. Como de todas las crisis que ha tenido la humanidad, unos ganan y los otros perdemos. No somos capaces de revelarnos ni actuar porque nos dejan paralizados por el miedo, y por la frase que nos repetimos a nosotros mismos: qué me quede como estoy (las palabras más tristes del mundo).

Tendríamos que pensar en los demás problemas, algunos infinitamente más graves por su cronicidad, y en los que se está actuando poco o nada. Como la emergencia climática (el problema más grave para la humanidad en su conjunto), la violencia contra la mujer (punta del iceberg del machismo predominante), el suicidio (10 personas al día en España), los mal llamados accidentes de tráfico (aprox. 5 al día), y a nadie se le ocurre ponerse en estado alarma ante ellos, cuando deberíamos alarmarnos, preocuparnos y ocuparnos a tiempo completo.

El coronavirus en una enfermedad que no hay que ningunear, habrá gente que morirá antes de la cuenta, las medidas preventivas son las más importantes una vez el virus está ya totalmente extendido. Si cierran colegios y universidades, algunos jóvenes se irán a los bares, otros a casas de apuestas, sus padres están trabajando, después comerán en casa de sus abuelos, que son la población de riesgo verdadera, y no se solucionará nada, o saldrán más con los nietos al parque, a las tiendas a comprarle chucherías, pues tendrán que ayudar a sus hijos. Son medidas populistas que los políticos toman por su debilidad, no hay que olvidar que su propósito en la vida es que les voten otra vez.

Lo único efectivo para la lucha son las medidas preventivas, y la más, con diferencia, lavarse las manos, cerrarse a cal y canto en estas sociedades atestadas de gente, no sirve de nada, y lo saben, pero no lo dicen porque son débiles, temen a los que les votan, y temen a los que les mandan.

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