Cuando entramos en pánico lo primero que escasea es el papel higiénico.

Cuando entramos en pánico lo primero que escasea es el papel higiénico.

Aletean libélulas eleáticas con virus reformados
y corremos como ratas a las que el barco defrauda
no se hunde pero parece que se hunde, y quizá se hunde
y saltamos sobre otros para alcanzar el objeto más preciado,
es esta una medida que representa demasiado bien al humano
aunque yo a veces arrastrado por el optimismo diga: no todos mataríamos
para que nuestra popa luzca limpia y hermosa,
pero a veces me asaltan esas imágenes de apocalipsis cutre
y tal vez, como yo también soy humano, me diera por correr
pero como también tengo esa parte que razona me calmaría
y entre esas vicisitudes temería que alguien asaltara mi casa
por dos paquetes de rollos de papel que siempre guardo,
entre tanto los problemas reales avanzan
como hormiguitas horadando la tierra,
qué imbéciles somos, corremos hacia la luz, corremos hacia la oscuridad
y si exteriorizamos lo de detenernos y confiar en el pensamiento
nos apartan, nos tachan, nos gritan, nos explican, nos almuerzan…

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