Día: 18 de enero de 2018
-
¡Ay!, que malito estoy, y cuanto me quejo.
No consigo luchar contra la enfermedad aunque me mantenga erecto por orgullo, me dejo guiar por la calentura con su imaginación de túnica oscura que todo lo resguarda, y nada, siquiera el futuro importa, la sensación de un cuerpo roto al que dejo de querer como transporte me entretiene frente a un espejo arrugado,…