Moral apocalíptica

Aunque la masa se haya caracterizado de siempre por su capacidad para mirar hacia otro lado, para ser engañada, me ha sobrepasado esta ola distópica que nos inunda en la que ya ahondó el gran Saramago en su ensayo sobre la ceguera.

Han perpetrado este asalto a la razón y al más elemental sentido de la vergüenza con todos nosotros mirándolos, pero debía ser  sin ojos, o con los parpados bajados, o con el cuello vuelto, o contando ovejas…

La que se decía izquierda se ha dejado encalomar con vaselina de palabras hueras, un contrasentido para alguien como yo que cree que el estado debería velar por la igualdad de oportunidades…

Van a dejar que gobierne alguien o algo que ha estado recortando derechos y bajando el nivel de justicia social durante cinco años ya. Un presidente, el de los hilillos de plastilina(ya se nos ha olvidado), que yo sepa no ha hecho nada bien pero ha ido escalando posiciones, podría escribir un buen manual del trepa; Qué siempre llama al sentido común, a lo normal, a lo que hay que hacer, mientras aleja empujándolo con el pie , a la remanguillé, al que menos tiene, cada vez más, de la posibilidad de salir del hoyo; Ese mismo que ha instaurado un impuesto al sol, bien sabemos que no tiene ninguna conciencia medioambiental; Ese que ha dejado que la mafia campe a sus anchas por su partido; Ese que debe estar tan contento de que ese partido político  que se llamaba de izquierdas tras un golpe de estado interno esté dejándolo subir el último peldaño. Debe sentirse como un dios con el que no puede nadie, un dios justiciero al que no contentará  la adoración y la ofrenda de la abstención, el precio será mayor, y mucho me temo que lo advertiremos como siempre tarde.

Un defecto y a veces virtud de las personas es nuestra necesidad de adscribirnos a un movimiento, religión, club, pasatiempo, equipo de futbol, patria… de no sentirnos a un lado de lo que ocurre, solos. Esa gente de este partido anteriormente llamado de izquierdas se encontraran perdidos votando a algo que puede que no sientan, pero peor sería sentirse solo, lejos de tus compañeros, y eso les hace equivocarse.

El dejar de pensar para seguir a la corriente nos convierte en verdugos y víctimas a la vez, cuántos errores históricos se han perpetrado por sociedades con terror a ellas mismas, a ser libres, a dejar a las personas opinar y hacer, pero de verdad, no de boquilla, como ocurre en esta seudo-democracia, y en particular en esas dictaduras en las que se convierten los partidos políticos por temor a la diferencias de ideas y criterios.

Me está sobrepasando, me restriego los ojos, y sigue ahí, un grupo de políticos con adscripción socialista dejando gobernar a un grupo de personas que comenzaron a desmontar la sanidad, la educación… todo lo que huela a público; Que en el mejor de los casos dejaron que nos robaran a mansalva como si no hubiese un mañana, y que luego nos dijeron que vivíamos por encima de nuestras posibilidades. Igual, igual que esa pesadilla en la que se te detiene el aliento, en la que no puedes gritar para pedir ayuda, ni moverte, está el mundo sobre ti y tú yaces detenido en el fondo de una fosa, despierto, y sin embargo para los demás muerto.

Una respuesta a “Moral apocalíptica”

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