Trasvuelan las sucias lenguas
Por el precipicio cortado
A cuchillo,
Visitan casas de ricos
La de los pobres la olvidaron,
Caen como pedrisco expulsado
De un paraíso que nos vendieron,
Sobre las cabezas de quienes aman
Lloran, gritan, y se espantan,
Son la maldad que a los buenos olvidan
Que a los inocentes rocían con la culpa.
Limpian los caminos, las viviendas
Con su lenguas húmedas,
Llaman al miedo de quien está debajo
Como badajos de campanas que alarman,
Es un complot para que no nos amemos
Para que durmamos el sueño de los justos
Que si nos despertamos soñemos
Y que si salimos a protestar muramos.

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