La salud es un díscolo espacio de concentración
Una cárcel de barrotes difuminado
Una discusión que se establece eterna
Un quehacer que se rompe cada mañana
Confeccionada por la industria del perdón y el pecado,
sin nos separamos del redil de la superchería nos confiscaran la palabra
Nos llamaran radicales del consumo, locos y estrafalarios
Si queremos transitar nuestro camino, comer sin matar
Nos desearan infelicidad y desamparo, negrura y dolor,
Si les hablamos de mundos mejores no los querrán
Si les damos razones, no las atenderán
Si nos vamos por la puerta no nos despedirán.

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