Llorar por el destino
Sin un rezo
Sin una especie de canto
Tumbado en la hamaca
Leyendo un verso
De esos de romances y besos,
Robados al patriarcado ojeroso
En las lindes del esclavismo
En los mares del deseo contrariado,
Así es el día a día de un sonámbulo
Que no despierta del sueño
Porque la realidad es de cancamacola
Y las sábanas de día, velas que ondean.

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