Es una desventura
Abrazar a los arboles
Que no existen
Y sentir el abrazo en el pecho
Las manos en la espalda,
Ser yo mismo y el aire
La boca, el beso, y la mejilla
Y que no haya nadie que también grite
Que también ame, que también sienta el vacío
Y que también se arrodille delante de la nada.

2 respuestas a “Aceras sin vida”
Muy triste y además terrible para el futuro de la ciudad. Necesitamos mucho más verde.
Un saludo
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Así es, un saludo.
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