Es una ruina de arcadas y pináculos,
Llamarle ser humano
Es un traje que le queda grande,
Rastrero y rata de dos patas
Estaba ya como descripción cogido
Aunque sea fidedigno,
Ingente, despreciable, malo y repugnante
Y tantos adjetivos como deje el diccionario
No conseguirán describir a seres de este calaje,
Su yo es tan ego y esperpéntico
Como la vergüenza ajena es inmensa,
Ya lo lavaran, lo sustentarán
Porque no son mejores quienes le alientan,
Otras ratas vendrán y le harán grande,
Los pechos hinchados de dientes afilados
Pondrán otros mindundis, marionetas
Que gritarán las mismas frases
Que culparan a las víctimas
De atacar su fina estampa, su cutis duro
Su voz amarga, su halo fétido.
