Si comprendiera el uso de la sociedad
Como aquellos que no rinden sus acciones
Tendría una única visión y un único pensamiento
Como esas necias y estériles mentes de machos insufribles
Estirpes ruidosas y violentas que rugen como tontitos
Con sus gorras de visera que nos les añade más que estulticia
Y ese molejón que es el pecho o la barriga
Que para el caso es lo mismo, su trinchera
Su seña de identidad, su tope para la bondad,
No soy capaz de atar nudos, de rugir, y enseñar dientes
De creerme un dios al que todos obedecen
De construirme como un seguidor y fundirme con la automentira
Quisiera pero no puedo, o no puedo porque no quiero
A veces me han producido terrores en esas dos cavidades
Que no son del corazón si no de la cabeza
Que comprenden pero no aprenden la una de la otra
Es una característica, lo sé, un escenario intrigante y pautado
Un laberinto de neuronas dispuestas quizá de otra manera
Embrolladas en ciertas ideas, en ciertos hábitos
Y libres de espejos y convencionalismos,
Dos realidades con la que convivo,
El exterior que finge o miente
Y el interior de rompe y rasga
Que cuando me pilla por banda
Me explica siempre entre risas
En un monologo interminable
Auroras y sinuosidades, tormentas y suspiros
Mundos y lunas, reinos y centellas
Tiempos y espacios que yo aquí escribo.
