El pirómano, la paz, la obscena palabra que es berrido
El nauseabundo llevando al mundo engalanado en arreos
El hombre degradable, fanático, ignorante, repartiendo
Un espectáculo dantesco para el cerebro desacostumbrado
La sangre, las carne, todavía caliente mojando sus manos
El terreno, la tierra, el edificio aún envuelto en humo
El vacío, lo lleno de nada, el estruendo, el anhelo que es suelo
La risa, el golpe en el pecho, el repartirse la riqueza del llanto
El que gana dinero con la guerra, y que cuando se detiene gana dinero
El salvador del mundo que le lanza piedras al ahogado
Todo está contaminado, nuestra moral, nuestra conciencia, nuestros ojos, los oídos, las manos, el viento, el agua, la tierra, y sobre todo la esperanza.









