Quien sabe el nombre de las plantas
sobrevive al cielo rudo y animal
en estos parajes de asfalto y cemento
que ciegan las semillas que podrían germinar.
Una flor amarilla emerge entre la grieta,
de una losa dura y correosa
sale la hermosura y la fuerza
pura belleza de músculo tranquilo.
Los pasos la olvidan
hasta para pisarla,
los ojos no la miran
porque son cuencas yermas,
las manos tiemblan
los dientes castañetean
las voces sueltas murmuran,
el animal, el humano, el centro
el origen de la vida, el final
la sonrisa que es sol,
el llanto que es agua,
todo confabula para dejarla soñar
invisible, así llegará su gloria.

4 respuestas a “Ceguera vegetal”
Qué bello poema para esa imagen.
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Gracias, un saludo.
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Pura belleza de músculo tranquilo…Un hallazgo. Un saludo
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Muchas gracias Miguel Ángel por tus palabras.Abrazos.
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