Qué mal hechos estamos los humanos

He soñado esta noche tras mi paso por el dentista ayer, por enésima vez en este último año, que se había puesto de moda ir a su consulta a estirparte los dedos de los pies, para colocarte en cada uno de ellos una boca, así poder comerte el suelo por donde andas y ahorrarte el dinero que te cuesta la comida. Después de haberme puesto diez bocas e irme a mi casa, me di cuenta tarde que vivía en un cuarto piso, y en cuanto me comiese el suelo caería sobre los vecinos de abajo. En ese momento me desperté en mi cama, miré alrededor, comprobando que todavía estaba en mi casa, y con absoluta alegría me toqué la mejilla, la tenía todavía hinchada, pero he de decir que un poco decepcionado por tener dedos normales en los pies. Cómo siempre digo, que mal hechos estamos los humanos.