Somos una especie de monstruo

El monstruo se ha despertado

de un sueño en el que nunca cayó,

mueve los hilos y la mano

el pie, el corazón y la locura

espanta a la piel y a la armadura,

su arraigo es tan intenso que compra

con su violencia cualquier camino

que nos pueda quedar de esperanza,

el monstruo soy yo, eres tú, él, ella

nosotros, vosotros, ellos, y el silencio,

nos rodea mientras sonreímos, o nos evadimos,

los niños nos llaman, los adultos nos ruegan,

no movemos un dedo para socorrerlos,

ladramos en el vacío como vastos hipócritas, 

el sufrimiento tan inhumano como ciclópeo manda

mientras enarbolamos paciencia con el verdugo

mientras nos explicamos con cinismo y benevolencia

que es más importante comprar y dormir, la justicia

no nos alimenta tanto como una caja de galletas,

es desolador, truenan los pasos del monstruo

y solamente nos atraviesa la boca sin dientes del sosiego.