Ellos creían
y emanaban daño,
la descreída
creyó ser escritora
creyó componer poesía
y desde fuera
era aire que todo lo refresca,
ellos creían
no encontraron
su camino
ni la descreída
lo buscó,
caminaron inextricablemente unidos
compusieron una nación entusiasta
una ópera de tres actos
sumisa, alborotada, ardorosa
desafinando con instrumentos
construidos con su propias manías,
al menos les quedó
el aire que todo lo refresca.
