Contradicciones

El viaje me atravesó

primero fue su espina

atacando la mucosa

de la garganta

traducida en cruce

de personalidades,

epicentro de la ruta.

Luego el silencio

y la algarabía

se encontraron

en cualquier encrucijada. 

Llegué a la calle

a la plaza

y perseguí la senda 

de un turista alimentado

por su repetida y monótona

vida, por su absurda y mentirosa

visión de un escenario

que le vendieron

como único y sincero

aunque estropeado

con la insulsa salsa 

que lo arruina todo.

Me quebré en viajero

me lesioné como turista,

fue solo el intento

rebelde de quererme único,

ambos convivieron

en la celda cerrada

de una ciudad sin vecinos.

Y era yo todo el tiempo

con la contradicción

y unas sandalias

con calcetines

buscando entre

las actuaciones

y el escenario

del parque temático

un lugar

donde guarecerme.