Dame circo que ya buscaré yo el pan.

La jarana aliena

ya me lo estaba 

pareciendo

aturde

inmoviliza

la sensación 

de la noche y el día

y nos conduce

por veredas grises

donde la ansiedad

queda en suspenso,

nos acostumbra

a que la calle esté bonita

y el centro de salud cerrado,

a que escalar una reja

en turba violenta

sea incluso importante,

a que una cerveza

o un vino no pertenezcan

a la cofradía de la droga.

Nos desalienta el desaliento

la voz que todo lo grita

que todo lo canta

aquella dueña y señora

del espacio publico

comprado por el ruido 

privado y el sonsonete

de miles de ignominias

silenciadas, escondidas

donde hoy

parece que hace fiesta

o hace lluvia

o escampa

o el sol nos aturde

y gritamos

las consignas 

de un poder contento.