El hambre
se desploma en la bolsa,
las armas escalan
el parquet mundial,
una pequeña
gran explicación
de como nos dejamos
noquear y subastar
con la despreocupación
de ser meros productos
del mercado
andando a dos patas.
Un bocado al viento
es más productivo
que millones de ojos
entornados,
un niño muerto
en la tierra de Gaza
supondrá silencio
o unas palabras
de pena desaborida.
Yo que me hice
el propósito
de vivir sin propósitos
grité, gritaré
cuanto haga falta
en la tierra
del silencio y el ruido,
aquí las gentes pasean
solamente acompañadas
pero huecas de sabiduría
alabando, o despotricando
a quienes dejamos gobernar
desde la más profunda maldad.
Con mis manos también manchadas
con mis lágrimas también desbordadas
con mis luchas también aturdidas
con mis palabras también dichas
con mi humanidad también activa…
…Todavía no sé cómo consigo continuar…

2 respuestas a “El dolor infinito ante el genocidio”
«Mientras escribo, seres humanos muy civilizados vuelan sobre mi cabeza con la intención de matarme. Ni sienten ninguna enemistad hacia mí como persona ni yo tampoco hacia ellos. Simplemente «cumplen con su deber» como suele decirse. La mayoría de ellos, no me cabe ninguna duda, son hombres de buen corazón y temerosos de la ley, que nunca soñarían con cometer un asesinato en su vida privada. Por otro lado, si uno de ellos consigue volarme en pedazos con una bomba certera, tampoco le quitará el sueño. Está al servicio de su país, que tiene poder para absolverle del mal.» George Orwell, England your England, ( 1941)
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Sabias palabras y desconsoladoras, seguimos igual, en el fondo nada cambia. Un saludo
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