El dolor
endurece aquella mirada
que no sabe a donde mirar
escondida en las entrañas
de la soledad y la amargura,
y si no vuela el alma
aunque sea en la secreta noche,
y no sale a espantar pesadillas
cada madrugada,
y si no sabe mantenerse joven
cuando cae al suelo
como el resto del cuerpo,
no habrá bálsamos
para la vida,
la juventud
no habrá servido de nada









