He dormitado deteniendo mi silencio
entre las níveas infladas y trémulas distancias,
he comido solo como un vagabundo
tramado por la incompetencia de la tierra,
no la quiero amar, ella no sabe nada
es absolutamente una diosa casa, oronda
que vaga por los orbes como un planeta,
estoy en contra de su equilibrio
de su extraordinaria belleza,
yo soy su parásito,
moriré mientras la asesino,
me otorgo ese derecho,
y a quien ose detenerme
esos viles ecologistas
los rodearé de alambradas de ruido
los encerraré en el aprisco de la nada,
la locomotora del abismo ya ha partido
¿Para que hacen tanto ruido?

2 respuestas a “Hay que ser sinceros”
Me ha encantado. Maravilloso poema.
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Gracias.
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