Tirito,
y la piel se encoge
en su ínfimo estado
de materia inerte
hasta mis pies,
luzco,
como esa bombilla
desenroscada
en el pasillo de casa,
¿es la tierra
o eres tú?,
¿es la tierra
o soy yo?
Un pan de grieta egregia
reseco, entretenido
en el horno de Pompeya,
molde conservado
en el día del llanto,
tradición que me confirió
la potestad del círculo.
¿Seré espectáculo
y sonámbulo?
Escapa de lo justo
seguir esta farsa
de noches cálidas,
aunque para ellas
me prepararon.
El suelo desaparece,
reiré mientras tanto
no desmentiré
a los antepasados.

Una respuesta a “Frío de injusticia”
🩶
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