
El dinero no puede comprar la salvación
pero sí botas de siete leguas
que nos llevarán
al país de no hacer nada
y mirar a otro lado
con paisaje idílicos
que ocultan cadáveres,
nos empujarán a caminar
por la tierra de esto me gustaba
le faltan servicios
alteremos la naturaleza
que molestan los mosquitos,
nos ayudaran a recuperar el control
de aquello que odiamos
de nosotros el resto del año,
a vivir bien aquello
que vivimos mal,
a rebuscar nuestro
antiyó auténtico,
a correr olvidando
que la tierra es redonda
y lo que nos aleja
también nos acerca.